martes, 22 de marzo de 2011

de HERMES

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¡Ojalá te crecieran alas y te elevaras! Suspendido entre la tierra y el cielo, podrías ver la tierra sólida, el mar fluido y los rios que corren, el aire errante, el fuego penetrante, el curso de las estrellas, y la ligereza del movimiento con que el cielo lo envuelve todo.
¡Qué felicidad sería, hijo mío, ver todos, llevados por un impulso, y contemplar a Aquel que es inmovil moviéndose en todo lo que se mueve, a Aquel que está oculto manifestándose a través de sus obras!

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